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En primera persona (del pasado simple)

Nos pasamos la vida recordando el pasado, algunos más que otros pero, de hecho, probablemente es lo único que hacemos todo el maldito rato. Sin distinción. Por eso esta entrada la voy a escribir en primera persona sin recurrir a artilugios literarios como son «metaforear» o enmascarar un poco de mí dentro de un mucho de lo demás. Todo sea, por esta vez, no esconderme.
Fui. Amé. Canté. Grité. Escribí. Desaparecí. Regresé y me... fui (de nuevo).

El pretérito perfecto simple parece un tiempo verbal creado para amenazarnos con incómodas verdades. De verdades que ya nos golpearon la conciencia y fueron asimiladas por la memoria. De verdades que son capítulos de la vida ya cerrados y que... Ya. Ya. Ya, tranquilo, tranquila, que no voy a recurrir a los viejos libros de gramática para dar una aburrida clase y decir que es usado para expresar una acción ya acabada en el tiempo. Curiosamente, jamás me detuve demasiado con el pretérito perfecto; de ahí a que me cueste tanto conjugar el pasado simple, ¿o tuve que decir de conjugar mis verdades? Debe ser algún tipo de trastorno, no sé si emocional, del habla, infantil o de personalidad, pero eso no es lo importante. No. Olvidé, perdoné y (la) amé. ¿Qué importa el orden dentro de una acción ya acabada? Piénsalo. Todo:  tres acciones acabadas son un jodido drama; una, tal vez, no. Pero no lo pienses demasiado. Y ojo, que no todas las divagaciones que escribo son gratuitas, son detalles trascendentes; porque no es lo mismo perdonar para olvidar que olvidar para perdonar, ¿eh? No, perdona, pero "no es lo mismo", como decía aquella estúpida canción de Alejandro Sanz en una época pre-redes sociales en la que se corrió el rumor de que era una indirecta hacia la productora Vale Music por Operación Triunfo; productora que, por cierto, ya no existe. Qué ironía, ¿eh? Unos vuelven y otros nunca más lo harán; pero no nos desviemos. Hablaba de las indirectas pre-digitales, y es que ¿te imaginas? valgame dios, eso era algo a lo que sólo se atrevían los extrovertidos, los artistas y poco más. Era 2003 y aquella fue una canción horrible, barata y sin una base musical pegadiza. Claro, era otra época; de guitarra, cajetillas de tabaco sin warnings, éxitos MTV unplugged y voces sin autotune. Y los anglicismos eran la excepción, no la norma.

Regresar (de nuevo) del pasado (como Operación Triunfo, pero sin triunfo).  Piénsalo. O mejor, no lo pienses demasiado: acciones ya acabadas que dejan de estar acabadas para volver a ser. Otra vez, sí, otra puta vez. Seguro que existe algún megapalabro en alemán que exprese tal trauma. Y lo digo como por inercia. Joder. Niemand. Nadie. Y es que esto empieza a ser peor que una reflexión híbrida entre Kant, Kafka y Kierkegaard, los tres juntos, a la vez, dos alemanes y un danés, que con tanto coñazo concentrado sólo puede digerirse con una vulgar borrachera de un lujoso Château Margaux. Vino, para los mortales. Y sí, vino; pretérito Perfecto simple. Oh mai god. Absurdo.

Regresar (de nuevo) al pasado(como con un/a ex, pero sin el ex). Piénsalo y no, no es por repetirme, sino porque los detalles importan. Como siempre: los detalles. Porque no es lo mismo ser el que regresó que ser el que decidió regresar. Porque esa falsa simetría(o su ausencia) cambia las narrativas y, en esencia, cambia nuestras excusas. Por eso algunos no entendemos bien el pasado, somos rencorosos, nos cuesta comprender el "te amé" y nunca terminamos de reconjugar el "te odio" por un "te odié". Es así, simple, como el pretérito perfecto: amamos u odiamos, aunque en presente, como atrapados en los límites de las definiciones, entre la concisión de las palabras y su correcto uso. Porque la direccionalidad en la culpa importa y porque nos obsesiona hasta aquella coma que ponemos y con la que nos mentimos al decir que nunca más volveríamos a poner.

 Y lo dejo ya porque este charco emotivo en el que me estoy metiendo no tiene fin. Nunca habrá acción acabada como en el pretérito perfecto simple. No al menos para mí. Y estoy orgulloso de ser así.

Ni te amé, ni te odié.

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