Ir al contenido principal

Amores

Hay una costumbre europea (y no tan europea) de poner un candado en un puente para simbolizar una especie de juramento al amor. Me encanta el Romanticismo como movimiento, no cómo pretensión o exultación, ya que para eso tenemos a poetas postmodernos o puentes en riesgo de ceder por culpa de tanto amor encadenado. Tanto esteticismo impostado sobrecarga incluso al que lo busca y le gusta, sólo que a algunos todavía nos queda hueco para el arte, lo exquisito o lo genuino.

Una de las fases más importantes del amor es el post-amor, que ocurre cuando tu ex-pareja saca aquella pistola escondida en la mesilla de noche (que guardaba por seguridad) para utilizarla contra ti, vaciando el cargador y recargándolo de nuevo por si todavía no te había finiquitado. La moraleja(o la experiencia, buena consejera) es que nunca pongas un candado en un puente si no eres un oráculo del futuro y sabrás que la persona con la que compartes viaje impostó la lealtad mientras le quedaba (a ella) aún amor por deshojar. Ahí es cuando emerge la deslealtad post-relación, con tiroteos en un sólo sentido de quién habría puesto un candado en París: pero por ti. Qué ironía.

Hace unos días le leí a una de mis escritoras favoritas lo feliz que era de tener un ex que la cuidase tan bien. Qué envidia, ¿no? una post-relación sin tiroteos. Y ya casi en modo punto y aparte, lo importante que es comprender a quién abusa del cinismo y del sarcasmo, por eso de entender este post y a su autor.

Por terminar con arte, me encanta esta cantante... pero sobre todo la genuina entonación del 'Baby, I wanna fuck you', y no me hubiera importado que la estrofa fuese un 'Baby, I wanna love you', que también la habría dado por exquisita. Porque son los detalles, querida.




Entradas populares de este blog

La mitología (Parte I)

Todo esto es un ejercicio mitológico sobre arrastrar cadáveres lo más lejos (¿in?)imaginable, y allá, dejarlos caer, en el transcurrir del final de los tiempos, término del trayecto, donde reside un abismo, en el que una leyenda sumergirá a la otra en océanos sin fondo, sin tiempo y sin latidos. Así que es, también, una epopeya entre dos leyendas. Y una batalla sin destino. [English version] Recita Música, que su alma es musa. Canta Musa, que (tu) alma será música. “Guerra traes y abismos serán (tu) eco: caídas de  Nuncas Sobrevives , laberintos de eternas melodías.” Poema .- Leyenda Música, ℵ Versos alevosos lanzados contra los muros de Troya. Lanzas de estrellas; ciclones de tormenta de fortalezas inundadas. Arcos de arena. Flores sin vida de almas sin cuerpo. Albas de flechas. Armaduras vacías. Fuegos sin danzas. Corazón es tu escudo, impenetrable; y frágil escudo de corazón; el tuyo. Es muerte la que dejas, y tu muerte la que pospones; leyenda de tus desiertos: corazón de torre...

La metamorfosis sobre el tiempo (SEPDT VII, Parte I)

Negar lo que somos mientras ocurre nuestra metamorfosis es negarnos en el tiempo. Pero olvídalo y empecemos desde el principio: sólo con el lenguaje como carga; que ya es muy pesada. [english version, here ] Ensayo Sobre La Escritura La historia que atraviesa este ensayo es la de una poeta que le escribía versos a nadie. Esta poetisa siempre supo el desenlace: que negada, permanecería; sola, versándole a nadie. Si diluviaba, que se inundase; que quedase destruido aquello que se interpusiera en su camino. Si estaba maldita, sería una maldición asignada, no suya. Nota.- Es un texto complejo y enorme; y esto es solo la primera parte. También es una continuación de "Sobre El Paso del Tiempo". La idea es perderse durante su lectura y dentro de sus pinturas, porque el significado está extrañamente entrelazado a nuestra percepción conjunta de ellas. Y es necesario perderse.  Nota 2.- Pienso y creo en cada párrafo escrito, no es un texto inconexo, quizá sí que es muy...

Veintitrés de Noviembre

Si escribo desde el odio, rozaré el cielo. Siempre lo he sabido, que soy más eso que lo otro, o que resplandezco más desde mi oscuridad. Y también sé que sólo me faltan dos historias por las que me merezca la pena morir y que sólo podrían ocurrír al unísono. Hoy, recordándote, miré las pocas menos de diez fotos que tengo de ti, todas las restantes pérdidas, yo queriendo pintarte y no llorarte; y no puedo. No aún. Ni diez años después. Por entonces, durante ese mes y ocho días, quise ser fuerte y no supe entender tu miedo; hasta que desapareciste el 31 de diciembre de 2015. Horas después, llegó la noche de Año Nuevo, con sus terroríficos fuegos artificiales y yo en vela, buscándote por todas partes, conociendo lo asustado que estarías, refugiado y escondido de un mundo que desconocías. Toda mi noche, toda la tuya, ambos perdidos. Y fue sin ti cuando me derrumbé como nunca; tarde. Todavía sigo buscándote en sueños, en esa pesadilla que siempre termina con un infinito grito mudo, yo allí,...