Ir al contenido principal

Veintitrés de Noviembre

Si escribo desde el odio, rozaré el cielo. Siempre lo he sabido, que soy más eso que lo otro, o que resplandezco más desde mi oscuridad. Y también sé que sólo me faltan dos historias por las que me merezca la pena morir y que sólo podrían ocurrír al unísono. Hoy, recordándote, miré las pocas menos de diez fotos que tengo de ti, todas las restantes pérdidas, yo queriendo pintarte y no llorarte; y no puedo. No aún. Ni diez años después.

Por entonces, durante ese mes y ocho días, quise ser fuerte y no supe entender tu miedo; hasta que desapareciste el 31 de diciembre de 2015. Horas después, llegó la noche de Año Nuevo, con sus terroríficos fuegos artificiales y yo en vela, buscándote por todas partes, conociendo lo asustado que estarías, refugiado y escondido de un mundo que desconocías. Toda mi noche, toda la tuya, ambos perdidos.

Y fue sin ti cuando me derrumbé como nunca; tarde.

Todavía sigo buscándote en sueños, en esa pesadilla que siempre termina con un infinito grito mudo, yo allí, sin poder despertar, llorando sin lágrimas pero sintiéndote con todo mi dolor y con toda mi impotencia: que nunca podré encontrarte, ni vivo ni soñando, porque cuando te tengo delante, no sé cómo alcanzarte.

Tras una década sin mencionarte, aún soy incapaz de rendirte tributo o de aceptar que ya nunca estarás; y que fui yo el culpable de todo lo que aconteció. No tengo excusas, ni las quiero. Y sigo escribiendo, y sigo, y lo sigo haciendo; sin embargo, borro los siguientes párrafos porque tú no mereces ser recordado entre aquellas tristes historias.

Y continúo escribiendo.

El verdadero tributo llegará a final de trayecto, cuando el cielo llore y el espectáculo se vea desde los Alpes hasta el Tibet, viajando por cada maldito océano y retornando las veces que sean necesarias. Y que aquel 31 de diciembre de 2015, día el que te acaricié por última vez, esté a la altura del recuerdo del mejor y más fascinante acompañante que tuve y tendré jamás.

Te echo de menos. Cada día. Cada noche.
Hasta pronto, eterno amigo.

PS. Ni poder, puedo, poner una fotografía tuya. Es una estúpida cinemática y ojalá pintarte pronto, que es lo mínimo que puedo ofrecerte: es un pequeño tributo para no acabar el texto entre lágrimas; eso, y el prometido espectáculo final. Yo nunca abandono; y si no llego a tiempo, lo habré intentado. Corre, porque voy a volar.

Entradas populares de este blog

La Perversión

Nota Importante .- Empiezo a entender por qué escribir erotismo es parecer un sociópata que debería estar en la cárcel. Hoy siento ¿respeto? por quienes hacen de este género un modo de vida; yo dudo si continuaré explorándolo porque no es hacia donde me gustaría dirigir mi escritura. Y quiero dejarlo constar en acta antes de que se proceda a la extraña lectura de ésta historia. Ella quiere que describa como una inocente caricia nace desde el epicentro, su sexo, no el mío, para relatar como está escapando de su control, y hacer de ello una excusa perfecta que se enredará y trepará por sus nalgas, con tanta excitación, cielos, con tanta, que irá extendiéndose sobre cada poro de su espalda; porque ella busca ser el beso de cada lunar y todo el camino entre ellos. […] “¡Buf! Quieres que nuestro deseo precipite de lluvia y que éste se vaya desnudando. Que le ponga palabras a tus gemidos, esos que susurras al intentar silenciarlos cuando ya estás contemplando las estrellas. Que diga que tus ...

Óleo de Celos

Esto es sólo una de las múltiples interpretaciones de los celos. Este texto consta de 5 poemas. los cinco poemas-canciones completos Poema—Yo: Los celos son dibujar mis labios en los de otra y hacerlos desfilar por París, por Viena y por todo lo que nunca más será. Los celos son la condena de mi imaginación frustrada que reclama que griten mi nombre los labios de la otra y digan que ella soy yo, pero que la otra también es ella. Los celos son mi sombra, extendiéndose, apropiándose de atributos ajenos, mientras se aleja de lo que fuimos, yo persiguiéndolo, persiguiéndome, porque ya no sé aceptarme—sin ti. Los celos son lo implícito no explícito; la brújula que estalla y apunta hacia dos nortes contrarios, huyendo en ambos rumbos. Los cel...